Como un ‘homenaje’ a los defensas centrales de Millos que vinieron del exterior para reforzar al conjunto embajador este año, hacemos un recuento de algunos foráneos que fracasaron en el equipo capitalino.
Las primeras imágenes de Falucho Silva saliendo del Aeropuerto parecían de mentiras, se había asomado un pequeñín de 1.50 metros de estatura que cuando le dieron su primera camiseta azul tuvo que remangarse para que no se le viera tan grande.
Se pensaba de Silva que era rapidísimo, que seguro desbordaba, que era muy hábil, la cosa es que cuando “falucho” recibió la primera pelota en su debut las esperanzas se fueron al piso junto con él, un zaguero contrarió le había dado la bienvenida a Colombia.
Un capitán hundido
Millos hace muchos años venia teniendo problemas con sus centrales. En 2008 la directiva sabía que tenía que cubrir ese hueco en la defensa, por eso Iván Hurtado era la solución, un zaguero que no cabeceaba, no corría y solo pensaba en recibir su sueldo. Que mejor remedio para el equipo que un jugador que ya estaba de salida.
Tronco gigante
A Millos llegó un gran atacante para reforzar el equipo en 2010, y al hablar de gran atacante me refiero a su tamaño, Hernán Boyero no corría, no paraba una pelota y no era un gran cabeceador.
Hernán era un gran tipo, desafortunadamente tenia la cualidad de errar pelotas increíbles, en un partido de esos que a Millos se le complican el argentino tuvo una oportunidad maravillosa de regalarle 3 puntos al club capitalino.
Después de un enredo en el centro del área, debido a la gracia divina la pelota quedó en la línea de meta para que Hernán metiera su primer gol embajador, la hinchada se abrazaba, los niños lo gritaban, lo que no se habían dado cuenta es que el “gran” argentino había enviado la pelota al saque de banda.
Rejuvenecido
La historia cuenta que Facundo Argüello había venido a jugar en Colombia en 2005 con un documento de identidad en el que su fecha de nacimiento no correspondía con la realidad, al defensa central que hizo parte del equipo del pecoso castro que logro la “mítica” cifra de 5 partidos ganados en línea.
Cuando pitaban el final de los primeros tiempos el argentino era en primer en irse al camerino y era el ultimo que aparecía cuando se debía reiniciar el segundo tiempo, las malas lenguas de la interna azul dicen que duraba 20 minutos acomodándose el pelo para que no se notara que debido a el paso del años sus entradas cada vez eran más grandes.
De cerrojo nada
Qué decir de Juan Obelar, el arquero fue figura en un clásico contra Nacional, tapo de todo, pero el equipo recibió un gol por culpa suya.
En la historia del cuadro capitalino quedara escrito que el portero uruguayo pidió no tapar más a su técnico en pleno partido.
El “charrúa” no pudo soportar las críticas de la hinchada azul, para él no era justo que le recriminaran sus errores si había sido figura en el empate de Millos contra los verdes de Medellín 1-1.



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