En el periodismo deportivo de Colombia ya se hizo carrera el ejercer la profesión con camiseta de un equipo puesta. Éticamente no es lo más apropiado, dado que el tener la casaca del equipo de sus amores puesta, produce un efecto que hacer perder la objetividad e imparcialidad hasta del más serio.
Ser hincha no es un pecado. Todos lo somos. Y que no vengan a decir hoy los gurúes de este bello oficio –y otros que se creen eso- a decir que no son hinchas de ningún equipo. Todos, absolutamente todos los periodistas deportivos, somos hinchas de algún club porque eso es algo que viene desde niños, cuando nos empezamos a enamorar del fútbol. Reiteramos, no es pecado. Lo grave del asunto es que cuando se ejerce este oficio, hay que tener tacto, personalidad y ética para ejercer dentro del mayor profesionalismo, con responsabilidad e imparcialidad, para hablar con objetividad y transparencia. Y eso es lo que hoy no hay.
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