Hace 18 años el mundo del automovilismo y más concretamente ‘La Gran Carpa’, la Fórmula 1, perdió en un trágico accidente a su mejor exponente, el brasileño Ayrton Senna Da Silva, ‘O Magiquinho’.
Todo el mundo lloró al gran Ayrton, todo un campeón, un grande. Magnífico deportista, osado, guerrero y ganador. Pero mejor persona. Era un hombre sensible, carismático, con gran corazón. Por eso creó en vida una fundación para ayudar a los más necesitados.
Opinión

