Aunque florecen los sentimientos encontrados en la Final de la Copa Colombia, el directivo anhela la gloria.
En 1988 lucharon para darle la última estrella que ha pintado Millonarios en su escudo, ahora tienen que evitar que el equipo ‘Embajador’ vuelva a dar una vuelta olímpica. Alberto Gamero y Eduardo Pimentel tiene sentimientos encontrados en la Final de la Copa Colombia.
De un lado, el máximo accionista de Boyacá Chicó afirmó: “Para mí Millonarios es como mi papá, fue el equipo que me lo dio todo como futbolista y le estoy muy agradecido por siempre, pero esta vez quiero que mi hijo le gane y mi hijo es Boyacá Chicó”.
“Tengo sentimientos encontrados, pero anhelo ser campeón con Chicó, que ha sido un proyecto hecho con las uñas y poco presupuesto, además hemos luchado contra todo para salir adelante”, agregó Pimentel.
Por su parte, el técnico Alberto Gamero fue campeón albiazul, además estuvo jugando en el reciente partido de homenaje a Bonner Mosquera, pero está a punto de ser campeón y eso es algo que para él no tiene precio.
“Nosotros vamos a disputar el partido como siempre hemos jugado, vamos a jugar con orden y sin desesperarnos. Obvio vamos a atacar pero tampoco vamos a regalar espacios, la idea es afrontar un duelo inteligente y saber que tenemos 90 minutos para ganar el compromiso”.
“El grupo tiene que tener tranquilidad, sabiduría e inteligencia para afrontar esta final, lo más importante es que el equipo tiene las ganas intactas para poder revertir el marcador”.
¿Qué pasó en Tunja?
“Simplemente Millonarios jugó mejor que nosotros, desafortunadamente no tuvimos una buena noche y ellos aprovecharon los espacios que dejamos, creo que el marcador fue muy justo por lo mostrado por ambos equipos. En el fútbol hay partidos buenos y partidos malos”.
“Millonarios va hacer un equipo que no va a especular, ellos van a salir a atacar pero con orden”, agregó el estratega ‘Ajedrezado’.
A propósito de finales, Gamero recuerda que “como jugador disputé tres finales. Una con Millonarios en 1988, otra con el Unión Magdalena en 1980 y otra con las reservas del Unión”.
DIEGO CHIRIVÍ


